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El cansancio escolar es un problema que dificulta el aprendizaje de tus hijos. Puede ser ocasionado por contrariedades que viven tanto dentro como fuera de la escuela y de las que probablemente tú no te has dado cuenta

Por Mela Cevallos

Durante el período de clases muchos alumnos se sienten cansados. A esto se le llama fatiga escolar y es causada por varios factores: agotamiento físico, sueño, hambre, aburrimiento o falta de estímulos. La fatiga condiciona el aprendizaje y, por ello, es muy importante que no pase inadvertida por los padres ni por los maestros. Aún cuando no siempre es sencillo determinar la causa del cansancio, éste termina manifestándose en el semblante del alumno. Es necesario saber qué pasa y por qué los estudiantes se cansan, ya que muchas veces el móvil puede encontrarse fuera de la actividad escolar.

Cuando los problemas pesan más...

La fatiga escolar normalmente tiene diversos fundamentos: conflictos familiares, angustia por las calificaciones, imagen negativa ante profesores o compañeros, incapacidad de lograr éxitos académicos o deportivos, sentirse excluido del grupo de amigos, ser objeto de burlas o altercados permanentes. Todo ello produce dolor de cabeza, malestar estomacal, irritabilidad, insomnio, ansiedad, depresión y pocas ganas de ir al colegio o cumplir correctamente con los deberes escolares. Lo más grave ocurre cuando ni la familia ni el colegio pueden ver la importante relación que existe entre las posibilidades de un buen aprendizaje y las dificultades emocionales de los alumnos. Está comprobado que un estudiante agobiado por dichos conflictos no aprende con la misma facilidad y fluidez debido a que su propia angustia se lo impide.

Los padres y maestros deben observar a los jóvenes para conocer su disposición hacia los estudios y, en caso de que ésta sea negativa, se debe buscar la causa para ofrecer apoyo y orientación.

La clave: dormir bien

Muchas cuestiones escolares podrían resolverse si el estudiante tuviera el lapso de sueño necesario para descansar. Muchos profesores de matemáticas escogen las primeras horas de la mañana para que los alumnos se encuentren más despejados, y su sorpresa ha sido que algunos de ellos se quedan dormidos.

El chico no sólo debe aprender a cumplir con sus tareas, sino que debe organizar su tiempo para hacerlas durante un horario regular que preferentemente no interfiera con sus horas de sueño. Un buen descanso y una alimentación balanceada son dos factores muy importantes para que los alumnos se encuentren en óptimas condiciones de aprendizaje, así como también en un buen estado para manejar los problemas emocionales a los que se deben enfrentar.

Un diálogo abierto

Para ayudar a que tu hijo esté consciente de su fatiga, pídele que responda las siguientes preguntas:

¿Cuándo llegas a clases te encuentras muy cansado; bastante cansado; ligeramente cansado; bastante descansado; muy descansado?

¿A qué hora te acuestas normalmente?

¿A qué hora te levantas cuando vas a la escuela?

¿En qué ocupas normalmente tu tiempo las dos últimas horas antes de acostarte?

¿En qué momento prefieres estudiar: por la noche o en la mañana muy temprano?

¿Qué tomas normalmente de desayuno?

¿Qué tomas entre el desayuno y la comida?

¿Qué días o días de la semana te sientes más cansado?

¿Qué actividades realizas los fines de semana?

¿Cuál es la hora del colegio en la que te sientes más cansado?

Señala las causas de tu cansancio: falta de sueño; falta de interés en la clase; no comprendes la exposición del profesor; es demasiado trabajo; otras causas. ¿Qué podrías hacer para que el colegio te resulte menos pesado?

Comenta las respuestas con tu hijo y pídele que organice un horario en donde incluya las horas necesarias para realizar correctamente sus tareas escolares, así como una planeación para que disfrute con mayor tranquilidad de su tiempo libre.

Fotos y texto cortesía de Editorial Armonía