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Una queja
común que podemos escuchar por parte de los padres es:
"Doctor, mi hijo hace berrinches y no sé qué hacer
con él, y lo peor es cuando se tira al suelo, patalea y golpea
las cosas; además me muero de vergüenza, y no sé
qué actitud tomar cuando me los hace en la calle o en el
super, y por lo general le tengo que comprar lo que quiere, porque a
veces no falta alguna persona que intervenga diciendo: 'Para eso
quieren a los hijos, para maltratarlos', y eso lo hace sentirse a uno
muy mal". |
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Con base en lo
anterior es muy importante considerar que en el desarrollo del
niño y en el recién nacido hay diferentes fases, y por
lo menos hasta que no desarrolla un lenguaje con intención; el
llanto es la principal expresión de su comunicación, si
tiene hambre llora y sucede lo mismo si tiene frío o cuando
está sucio. Ante estas manifestaciones la madre va regulando
las necesidades de su bebé y va generando en él la
capacidad de esperar, esto es que cuando el niño llora no
necesariamente la madre tiene que dejar lo que está haciendo
para atenderlo en su demanda, y de esta forma crea la
frustración óptima necesaria que le permite al
bebé poco a poco ir dándose cuenta que no todo puede
llegar de inmediato y encontrará la forma de tranquilizarse.
Por ejemplo, cuando encuentra su dedo lo succiona y cede el llanto.
En muchas
ocasiones lo que nos llega a pasar como papás es que ante el
llanto y la demanda de nuestro bebé nos gana la ansiedad y
acudimos de inmediato, y a veces sin importar lo que estemos haciendo
y desde luego esto no va a favorecer esa frustración
óptima que mencionamos líneas arriba. Uno se
preguntaría: ¿Puede el bebé identificar que su
llanto genera un movimiento inmediato por parte de los padres?, la
respuesta es sí, ya que desde edades tempranas el bebé
puede registrar con cierta claridad los sentimientos y las emociones
que tiene la madre o bien quienes lo rodean, así como la forma
de conducirse, y es de esta manera como se van dando y perpetuando
las modalidades de ciertas conductas
La modalidad
que nos ocupa son los berrinches que efectivamente es una conducta
que se puede perpetuar y la podemos observar incluso en la edad
adulta, y todo porque no se supo poner los límites a tiempo.
Muchos padres
preguntan si el ponerle límites al niño cuando hace
berrinche no provocará "que se traume", y esto es lo
que justamente los detiene para detener este tipo de expresiones que
el niño tiene, y desde luego no las va a abandonar mientras le
den los resultados deseados, y esto es lo que provoca un
círculo vicioso difícil de romper y que lleva a la
perpetuación de esta conducta. Quién no ha visto a un
adulto que le solicita a su jefe inmediato un permiso, y cuando
éste le es negado prorrumpe en llanto hasta que el jefe,
molesto, le concede dicho permiso, y una vez que traspasa el umbral
de la puerta el llanto desaparece como por arte de magia.
Como podemos
ver es más problemático no poner los límites a
tiempo, además de que cuando éstos no son puestos
verdaderamente, nuestro hijo muchas veces nos llega a rebasar y a
sacar de nuestras casillas, porque demanda no sólo que le
compremos cosas, sino también que quiere dormir con nosotros,
que no quiere comer lo que se le prepara en casa sino
únicamente lo que le gusta, que algún día en
particular no lo llevemos a la escuela, que lo dejemos quedarse con
sus abuelos y así sucesivamente. Cuando todo lo anterior se
presenta la sensación es de no saber qué hacer y a
veces llegamos a reaccionar de acuerdo con nuestro estado de
ánimo, si estamos enojados le pegamos o bien le gritamos y
esto desde luego sí provoca alteraciones en su desarrollo
emocional, pero no lo hace abandonar su modalidad de conducta, porque
el mensaje es confuso y el límite no está claro.
Entonces nos
preguntamos qué hacer con los berrinches que hace nuestro
hijo. En primer lugar tenemos que estar conscientes que como
papás somos la autoridad y la guía de nuestros hijos,
por lo tanto tenemos que educarlos y enseñarlos a respetar
límites y no creer que si frenamos la conducta del berrinche
lo vamos a traumar.
Debemos dejar
que el niño haga berrinche hasta que se canse, sobre todo
cuando es en casa y que no tenga lo que quiere, recordemos que no hay
mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, así
que cuando le decimos a nuestro hijo que no puede dormir con
nosotros, cuando se canse de llorar se irá a su cama cansado y
se dormirá.
Cuando en el
super nos hace un berrinche lo sugerible es cargarlo y sacarlo de
éste, lo que provoca que desaparezca el estímulo y
entienda que cuando es no, es no.
Finalmente
remarco de nuevo que nuestro hijo no se va a traumar si le ponemos
límites y, por el contrario, lo vamos a llevar al terreno de
las negociaciones con nosotros, lo cual es mucho más maduro. |