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Los
niños son, por excelencia, muy activos. Y en vista de que les
sobra energía para quemar, la gran mayoría son como su
hijo: incapaces de estar sentados en un solo lugar por largo rato.
Esa es la razón por la que los doctores le aconsejan a los
papás no preocuparse acerca de la hiperactividad a esa edad y
rara vez se diagnostica este problema en niños menores de 5 años.
Si el nivel de
actividad de su bebé le causa preocupación podría
querer comentarlo con su médico. Pero lo que es realmente
importante es encontrar tantas salidas como sea posible a su
abundante energía. Haga visitas constantes al playground para
que el niño pueda saltar y correr a su antojo. Dentro de su
casa pruebe a poner música en el equipo y póngalo a
bailar. Y si no puede ponerse a jugar con su hijo -por ejemplo,
cuando tiene que hacer la comida- póngalo a hacer algo en vez
de esperar que se siente tranquilamente a esperar por usted. Ponga a
su alcance algunos objetos con los que él o ella puedan
pretender que también están cocinando como usted.
Usted puede
ayudar a desarrollar el interés de su hijo por actividades
más tranquilas haciéndolo participar al nivel en que
está dispuesto a hacerlo. Por ejemplo, si aparenta no gustarle
sentarse en sus regazos a escuchar un cuento, déjelo sentarse
en el suelo o vagar por el cuarto. Si usted pone suficiente
entusiasmo a la lectura -hacer voces graciosas y sonidos de animales
atraen mucho a cualquier niño- lo logrará interesar y
terminará por prestarle más atención.
La
música es un gran escape; si puede soportar la bulla,
aliéntelo a tocar un tambor o sacudir un par de maracas. Los
intrumentos musicales le ayudan a enfocar su energía en una
actividad mientras que le permiten jugar de manera vigorosa y dar
rienda suelta a sus emociones.
Y recuerde. Su
niño estará más dispuesto a usar sus juguetes si
usted juega con él. Si tiene menos de dos años, rara
vez se entretendrá largo rato por sí mismo.
Limite la
cantidad de tiempo que usted espera que su niño o niña
permanezcan sentados. Es importante que lo hagan a la hora de comer,
por ejemplo, por lo que debe fomentar la actividad física
antes para lograr cierta quietud durante la misma. Pero si cinco
minutos es el límite que él o ella pueden soportar
sentados en su silla, aprovéchelos al máximo y dejelos ir. |