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Al cumplir los
3 años, el 60% de los niños se mantienen secos durante
toda la noche. La mayoría del 40% restantes son varones y casi
todos lograrán mantenerse secos al promediar los seis
años. Algunos tendrán noches secas solo ocasionalmente
mientras que unos pocos mojarán su cama hasta un poco antes de
llegar a la adolescencia.
Rara vez estas
situaciones pueden ser explicadas por causas emocionales a pesar de
que una perturbación excesiva podría resultar en
algunas noches húmedas en un niño que ya se
mantenía seco. Durante muchos años se ha hecho sentir a
los niños culpables y avergonzados por mojar su cama y solo
recientemente los científicos han entendido qué es lo
que realmente se esconde detrás de este fenómeno.
El cerebro
produce muchas hormonas, una de las cuales se llama hormona
anti-diurética (ADH por sus siglas en inglés) o
vasopresina. Esta hormona es responsable, en parte, de ser capaces de
mantenernos secos durante la noche. Los niños no producen gran
cantidad de ADH ni tampoco de la forma cíclica de
día/noche en que los adultos lo hacen. La razón por la
cual empieza la producción cíclica de ADH se desconoce
pero en algún momento, entre los dos y tres años, el
patrón de secreción de la hormona empieza a parecerse
más a la de un adulto. Pero sólo en el 60% de los
niños. El resto debe esperar a que esto ocurra de manera
gradual y mientras tanto tienen un éxito variable en
mantenerse secos.
Entender las
razones fisiológicas para mojar la cama debería ayudar
a los padres a eliminar sentimientos de fracaso en la tarea y
posiblemente a aliviar al niño de los sentimientos de culpa
que ha sido tradicional endilgarles. La clave para familias con este
problema es determinar cuándo se requieren medidas especiales
o propiciar una modificación del comportamiento. La
mayoría de las veces lo único que se requiere es tiempo
y paciencia.
Para los
niños mayores que aún mojan la cama y duermen en
ocasiones fuera de casa se deben tomar precauciones. Cuando sea
posible, los padres deben avisar discretamente de la situación
a la famila anfitriona y tomar medidas simples como limitar la
ingestión de líquidos después de comer y ponerlo
a orinar a mitad de la noche lo cual ayudará a mantenerlo seco
durante la noche.
En caso de
niños que van a campamentos de verano o visitas más
prolongadas con parientes o amigos, la forma más simple de
combatir el asunto es mediante un sustituto de la hormona que
probablemente en este momento ya se pueda conseguir en forma de
tabletas además de su tradicional presentación como
spray nasal. Más información de este medicamento,
conocido como DDAVP, puede ser encontrado en el sitio del fabricante,
http://www.drynights.com. Existen algunos otros medicamentos en el mercado.
La
utilización de pañales para niños mayores que
mojan la cama generalmente produce un efecto negativo. Infantiliza al
niño que está tratando de obtener un status de
"niño grande" y tiende a reforzar la idea de que el
orinarse no es tan malo puesto que el pañal lo soluciona.
También hace que los padres se tornen un poco indiferentes
hacia el problema.
Si su
niño ha logrado previamente noches secas durante unos pocos
meses y luego ha vuelto a orinarse en la cama, es importante
consultar con un pediatra quien posiblemente querrá un examen
de orina antes de sugerirle cuál es el camino más
adecuado. Pocas veces existirá una causa física para
mojar la cama pero deberá tenerse claro si existe alguna. |