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El cuerpo femenino

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el embarazo

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El embarazo es un proceso complejo y maravilloso en el cual el cuerpo de la mujer experimenta grandes transformaciones progresivas, la mayoría de ellas reversibles, cuyo objetivo es asegurar el desarrollo adecuado de un nuevo ser. Todos los cambios, tanto físicos como emocionales, son el resultado de complejas interacciones entre varias sustancias, denominadas hormonas, algunas de las cuales sólo se producen durante esta etapa de la vida.

Junto con las modificaciones tendientes a asegurar la progresión del embarazo y el crecimiento del bebé, las hormonas influyen sobre la esfera mental de la mujer y promueven la génesis del sentimiento de maternidad. El cual es la base de una de las relaciones más estrechas y sólidas que experimentan los seres humanos durante su vida: el vínculo madre-hijo.

Para comprender mejor el delicado balance hormonal que tiene lugar en la embarazada, es preciso revisar brevemente las características particulares del ciclo menstrual.

Ciclo menstrual

A todo lo largo de la vida fértil de la mujer, cada mes las hormonas producidas por la hipófisis (una pequeña glándula ubicada en la parte inferior del cerebro) regulan la función de los ovarios y promueven el crecimiento de un óvulo maduro, listo para ser fecundado.

Esto ocurre gracias a variaciones precisas y regulares de la cantidad de hormonas producidas por la hipófisis y del contenido de las mismas en la sangre de la mujer. Tales fluctuaciones se conocen en conjunto como ciclo menstrual e implican cambios tanto en el ovario como en el útero y los demás órganos genitales femeninos. Por norma general este ciclo tiene una duración de 28 días, en promedio, pero puede tener una duración variable entre 20 y 40 días, en algunas mujeres.

Al comenzar cada ciclo, las concentraciones sanguíneas de estrógeno (que es la hormona femenina por excelencia) y progesterona son bajas y esto estimula a la hipófisis para liberar hormona folículo estimulante o FSH (de la sigla del inglés Follicle Stimulating Hormone); dicha sustancia, a su vez, actúa sobre los ovarios promoviendo la multiplicación de las células precursoras de los óvulos.

De todas las células así formadas, una se desarrolla más que las otras y cuando disminuye la cantidad de FSH en la sangre, lo que ocurre al cabo de unos pocos días, ya está lista para formar el óvulo.

Casi al mismo tiempo, en la hipófisis es liberada otra hormona llamada LH o luteinizante (del inglés Luteinizing Hormone), cuyo contenido en la sangre aumenta con rapidez y llega a su punto máximo entre 24 y 36 horas antes de la ovulación, es decir, la salida del óvulo maduro del ovario. Esta hormona actúa sobre las células del ovario, estimulando la producción de estrógenos; en consecuencia, las máximas concentraciones de estas hormonas se alcanza entre los días 13 y 16 del ciclo, cuando comienzan a descender de manera paulatina.

Una vez que el óvulo es liberado hacia la trompa de Falopio, las pequeñas células que lo rodeaban se agrupan para formar una estructura denominada cuerpo amarillo (o lúteo) y comienzan a producir progesterona, estimuladas por la LH. La progesterona es la encargada de preparar al útero para recibir al embrión, en caso que tenga lugar la fecundación, para lo cual fomenta la proliferación de la capa más interna del útero, llamada endometrio.

La cantidad de progesterona en la sangre va aumentando hasta el día 21-23 y entonces desciende de manera progresiva. Si el óvulo no ha sido fecundado, la caída de los niveles de esta hormona origina la menstruación (figura 1).

Para comprender este proceso, es preciso recordar que las hormonas antes mencionadas también causan cambios sobresalientes en el útero.

A medida que aumentan las concentraciones de estrógenos y progesterona, las células que recubren el interior del útero y que forman el endometrio, se multiplican y aumentan de tamaño, a la vez que aumenta el aporte de sangre a esta área. De esta forma, el endometrio forma una capa apropiada para nutrir al embrión y ésta se mantiene mientras los niveles de estrógenos y progesterona sigan elevados, pero cuando comienzan a descender, disminuye la cantidad de sangre en el endometrio y las células comienzan a desprenderse hasta que toda la capa es expulsada como el flujo menstrual (figura 2).

El embarazo


Nota: Esta información no pretende ser un sustituto de la consulta con su médico u otros profesionales de la salud. Ante cualquier duda con relación a diagnóstico o tratamiento de alguna enfermedad, consulte con ellos de manera oportuna.

cuenta con el respaldo científico del cuerpo editorial de la revista médica ILADIBA http://www.iladiba.com/

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