|
Científicos
estadounidenses publican en el "Journal of Reproductive
Medicine", un estudio en el que se demuestra que realizar
deporte moderadamente (tres veces a la semana) durante el embarazo,
ayuda a prevenir la tensión arterial elevada, que afecta a
cerca de un 10% de las mujeres que esperan descendencia.
Son nueve
meses en los que practicar ejercicio puede servir para algo más
que para estar en forma. Nadar, caminar, montar en bicicleta o
realizar ejercicios aeróbicos durante el embarazo, reduce el
riesgo de desarrollar hipertensión gestacional, es decir
preeclampsia, una de las complicaciones más graves de la
gestación, que afecta al 10% de las mujeres que van a tener un hijo.
Durante
décadas, los especialistas no recomendaban a las mujeres
realizar ejercicio físico por temor a que el feto sufriera
daños. Sin embargo, en los últimos años han
salido a la luz numerosos trabajos en los que se ha demostrado que el
deporte en las embarazadas no sólo es seguro sino que,
además, aporta beneficios para la madre y para su hijo. En
octubre de 1998, por ejemplo, en una investigación publicada
en el American Journal of Public Health, se constató que las
gestantes que practicaban ejercicio de más intensidad, daban a
luz al término del embarazo, y no de forma prematura, en
comparación con las que hacían menos o nada de deporte.
Ahora, la
revista The Journal of Reproductive Medicine publica un trabajo
realizado por un grupo de investigadores de la University of Michigan
School of Nursing (EEUU), que demuestra que el ejercicio moderado
durante el embarazo «contribuye a prevenir la preeclampsia».
La conclusión procede de un estudio en el que han participado
16 mujeres embarazadas con historia previa de hipertensión
moderada, hipertensión gestacional o antecedentes familiares
de tensión arterial elevada. Las mujeres, que tenían
una media de edad de 30 años y un peso similar, fueron
reclutadas para el trabajo cuando llevaban 14 semanas de
gestación. Antes de la realización del estudio, todas
eran sedentarias o practicaban muy poco ejercicio.
Los
investigadores dividieron a las participantes en dos grupos. Mientras
que las de uno de ellos mantuvo su nivel de actividad diaria normal,
el otro realizó ejercicios rutinarios o de bicicleta durante
30 minutos, tres días a la semana, a lo largo de 10 semanas.
El estudio
puso de manifiesto que la práctica de ejercicio reduce la
presión diastólica en 4,6 mm Hg. Así, mientras
que en el grupo control la media de la presión
diastólica variaba entre 65,9 y 67,0 mmHg, en el que
realizó ejercicio los valores estuvieron entre 64,0 y 60,5
después de las 10 semanas de entrenamiento. Y no sólo
disminuye la tensión arterial: investigaciones anteriores han
sugerido que la práctica de deporte en el embarazo ayuda a
prevenir, o a controlar, la diabetes gestacional.
Además,
mejora las funciones pulmonar y cardiaca, sirve para controlar el
peso y para recuperar antes la talla después del parto,
permite la relajación y es una buena medida contra la
depresión. Otros aspectos beneficiosos que se han demostrado
son: que el parto de las mujeres que hacen deporte es cerca de un
tercio más corto que el de las que permanecen inactivas los
nueves meses. Asimismo, la actividad física aumenta la
flexibilidad, disminuye el cansancio, combate el estreñimiento
y ayuda a conciliar el sueño.
No obstante,
los especialistas recomiendan a todas las gestantes que presten
atención a ciertos síntomas, ya que pueden indicar la
existencia de complicaciones. Entre ellos destaca el sangrado
vaginal, que puede indicar riesgo de aborto en el primer trimestre o
de parto prematuro o placenta previa, en el segundo y tercero. La
visión borrosa cuando se está en la mitad del
ejercicio, las náuseas, las sensación de malestar, los
mareos, la fatiga, el sudor excesivo en manos y pies, los cambios
bruscos de temperatura corporal o la aparición de
contracciones son síntomas que deben consultarse con el
médico inmediatamente después de su aparición.
Guía
para futuras madres
El Colegio
Americano de Ginecología y Obstetricia aconseja a las mujeres
embarazadas que quieran hacer ejercicio, seguir una serie de recomendaciones:
-Tiempo.
Durante el período de gestación se puede continuar
haciendo ejercicio de forma moderada. El deporte regular (al menos
tres veces por semana) es preferible al que se realiza de forma intermitente.
-Posición.
No realice ninguna actividad física tumbada sobre la espalda
después del primer trimestre, ya que puede disminuir el flujo
sanguíneo hacia el útero y el cerebro. Tampoco
permanezca inmóvil por mucho tiempo.
-Detenerse.
Usted dispone ahora de menos oxígeno para realizar los
ejercicios aeróbicos. Pare si se fatiga y no los practique
hasta la extenuación.
-Equilibrio.
No realice actividades que pueden favorecer la pérdida de su
equilibrio, especialmente en el último trimestre, o los que
elevan el riesgo de traumas en el abdomen.
-Calorías.
Durante el embarazo se necesitan unas 300 calorías diarias
adicionales. Si hace ejercicio, ponga una especial atención en
seguir una dieta adecuada.
-Temperatura.
Durante los tres primeros meses, asegúrese de que se mantiene
fría durante el ejercicio, beba mucha agua, lleve la ropa
adecuada y no practique deporte en lugares con un ambiente caluroso. |