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Practicar ejercicio reduce

el riesgo de sufrir

preeclampsia

Patricia Matey, en diario El Mundo

Científicos estadounidenses publican en el "Journal of Reproductive Medicine", un estudio en el que se demuestra que realizar deporte moderadamente (tres veces a la semana) durante el embarazo, ayuda a prevenir la tensión arterial elevada, que afecta a cerca de un 10% de las mujeres que esperan descendencia.

Son nueve meses en los que practicar ejercicio puede servir para algo más que para estar en forma. Nadar, caminar, montar en bicicleta o realizar ejercicios aeróbicos durante el embarazo, reduce el riesgo de desarrollar hipertensión gestacional, es decir preeclampsia, una de las complicaciones más graves de la gestación, que afecta al 10% de las mujeres que van a tener un hijo.

Durante décadas, los especialistas no recomendaban a las mujeres realizar ejercicio físico por temor a que el feto sufriera daños. Sin embargo, en los últimos años han salido a la luz numerosos trabajos en los que se ha demostrado que el deporte en las embarazadas no sólo es seguro sino que, además, aporta beneficios para la madre y para su hijo. En octubre de 1998, por ejemplo, en una investigación publicada en el American Journal of Public Health, se constató que las gestantes que practicaban ejercicio de más intensidad, daban a luz al término del embarazo, y no de forma prematura, en comparación con las que hacían menos o nada de deporte.

Ahora, la revista The Journal of Reproductive Medicine publica un trabajo realizado por un grupo de investigadores de la University of Michigan School of Nursing (EEUU), que demuestra que el ejercicio moderado durante el embarazo «contribuye a prevenir la preeclampsia». La conclusión procede de un estudio en el que han participado 16 mujeres embarazadas con historia previa de hipertensión moderada, hipertensión gestacional o antecedentes familiares de tensión arterial elevada. Las mujeres, que tenían una media de edad de 30 años y un peso similar, fueron reclutadas para el trabajo cuando llevaban 14 semanas de gestación. Antes de la realización del estudio, todas eran sedentarias o practicaban muy poco ejercicio.

Los investigadores dividieron a las participantes en dos grupos. Mientras que las de uno de ellos mantuvo su nivel de actividad diaria normal, el otro realizó ejercicios rutinarios o de bicicleta durante 30 minutos, tres días a la semana, a lo largo de 10 semanas.

El estudio puso de manifiesto que la práctica de ejercicio reduce la presión diastólica en 4,6 mm Hg. Así, mientras que en el grupo control la media de la presión diastólica variaba entre 65,9 y 67,0 mmHg, en el que realizó ejercicio los valores estuvieron entre 64,0 y 60,5 después de las 10 semanas de entrenamiento. Y no sólo disminuye la tensión arterial: investigaciones anteriores han sugerido que la práctica de deporte en el embarazo ayuda a prevenir, o a controlar, la diabetes gestacional.

Además, mejora las funciones pulmonar y cardiaca, sirve para controlar el peso y para recuperar antes la talla después del parto, permite la relajación y es una buena medida contra la depresión. Otros aspectos beneficiosos que se han demostrado son: que el parto de las mujeres que hacen deporte es cerca de un tercio más corto que el de las que permanecen inactivas los nueves meses. Asimismo, la actividad física aumenta la flexibilidad, disminuye el cansancio, combate el estreñimiento y ayuda a conciliar el sueño.

No obstante, los especialistas recomiendan a todas las gestantes que presten atención a ciertos síntomas, ya que pueden indicar la existencia de complicaciones. Entre ellos destaca el sangrado vaginal, que puede indicar riesgo de aborto en el primer trimestre o de parto prematuro o placenta previa, en el segundo y tercero. La visión borrosa cuando se está en la mitad del ejercicio, las náuseas, las sensación de malestar, los mareos, la fatiga, el sudor excesivo en manos y pies, los cambios bruscos de temperatura corporal o la aparición de contracciones son síntomas que deben consultarse con el médico inmediatamente después de su aparición.

Guía para futuras madres

El Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia aconseja a las mujeres embarazadas que quieran hacer ejercicio, seguir una serie de recomendaciones:

-Tiempo. Durante el período de gestación se puede continuar haciendo ejercicio de forma moderada. El deporte regular (al menos tres veces por semana) es preferible al que se realiza de forma intermitente.

-Posición. No realice ninguna actividad física tumbada sobre la espalda después del primer trimestre, ya que puede disminuir el flujo sanguíneo hacia el útero y el cerebro. Tampoco permanezca inmóvil por mucho tiempo.

-Detenerse. Usted dispone ahora de menos oxígeno para realizar los ejercicios aeróbicos. Pare si se fatiga y no los practique hasta la extenuación.

-Equilibrio. No realice actividades que pueden favorecer la pérdida de su equilibrio, especialmente en el último trimestre, o los que elevan el riesgo de traumas en el abdomen.

-Calorías. Durante el embarazo se necesitan unas 300 calorías diarias adicionales. Si hace ejercicio, ponga una especial atención en seguir una dieta adecuada.

-Temperatura. Durante los tres primeros meses, asegúrese de que se mantiene fría durante el ejercicio, beba mucha agua, lleve la ropa adecuada y no practique deporte en lugares con un ambiente caluroso.


, Salud, Suplemento semanal sobre Medicina, 6 mayo 2000