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El consumo de alcohol
durante el embarazo

El consumo del alcohol durante el embarazo puede provocar defectos de nacimiento físicos y mentales. Cada año nacen más de 50.000 bebés con cierto grado de daño cerebral por causa del alcohol. Si bien muchas mujeres saben que el consumo del alcohol en grandes cantidades puede originar defectos de nacimiento, no se dan cuenta de que al beber alcohol moderadamente—o inclusive ligeramente—también pueden causar daños al feto.

De hecho, no se ha comprobado que sea posible consumir alcohol durante el embarazo sin peligro. Por esta razón, la fundación March of Dimes recomienda que toda mujer embarazada se abstenga de beber alcohol—inclusive cerveza, vino, mezclas en base a vino (“wine coolers”) y licores con gran contenido alcohólico—durante el embarazo y mientras amamanten a sus bebés. Además, las mujeres que estén intentando quedar embarazadas también deben abstenerse de consumir alcohol puesto que a menudo no saben que están embarazadas hasta que transcurren varios meses.

Cuando una mujer embarazada ingiere alcohol, éste atraviesa la placenta rápidamente y llega al feto. Como el cuerpo del feto aún es inmaduro, tarda mucho más tiempo en metabolizar el alcohol que el cuerpo de un adulto. Consecuentemente, el nivel de alcohol de la sangre del feto puede ser aún más elevado que el de la madre y puede permanecer elevado durante más tiempo. A veces esto provoca daños permanentes en el bebé.

¿Cuáles son los peligros que acarrea beber durante el embarazo?

Según el Instituto de Medicina, en EE.UU nacen entre 2.000 y 12.000 niños con síndrome alcohólico fetal (FAS: Fetal Alcohol Syndrome) cada año. Este síndrome consiste en una combinación de defectos de nacimiento físicos y mentales. El FAS ocurre hasta en el 40 por ciento de los bebés nacidos de mujeres que son alcohólicas o que abusan crónicamente del alcohol. Estas mujeres beben en exceso durante el embarazo o experimentan episodios repetidos de beber demasiado en una misma ocasión (p. ej., cinco o más bebidas en una misma fiesta).

El FAS es una de las causas conocidas de retraso mental más comunes y la única que puede prevenirse completamente. Típicamente, los bebés con FAS son anormalmente pequeños al nacer y, por lo general nunca alcanzan un tamaño normal. Pueden tener ojos pequeños, una nariz corta que mira hacia arriba y mejillas pequeñas y planas. Sus órganos, especialmente el corazón, pueden no estar debidamente formados. El cerebro de muchos bebés con FAS también suele ser pequeño y no estar bien formado, y la mayoría de ellos tiene alguna medida de incapacidad mental. Muchos de estos niños no coordinan bien sus movimientos, tienen poca capacidad de atención y experimentan problemas de conducta.

Los efectos del FAS duran toda la vida. Aún cuando sean mentalmente retrasados, los adolescentes y adultos con FAS pueden tener problemas psicológicos y de conducta de grados diversos y a menudo encuentran dificultades para mantener un empleo y vivir en forma independiente.

Hay niños que nacen con daños menores ocasionados por el alcohol, llamados “efectos alcohólicos fetales” (FAE: Fetal Alcohol Effects). Por cada niño con FAS, hay diez niños con FAE. Estos niños pueden presentar algunas de las deficiencias físicas o mentales propias del FAS. En tiempos recientes el Instituto de Medicina ha propuesto la creación de categorías nuevas y más específicas para clasificar los FAE, refiriéndose a los defectos de nacimiento físicos (como los defectos cardíacos) como defectos de nacimiento relacionados con el alcohol, y a las anomalías mentales y de conducta como trastornos del desarrollo del sistema nervioso relacionados con el alcohol.

¿Cuál es la máxima cantidad de alcohol que una mujer puede ingerir durante el embarazo?

No se ha comprobado que es posible consumir alcohol en medida alguna sin riesgos. El síndrome FAS ocurre habitualmente en los hijos de abusadores crónicos del alcohol, especialmente madres que ingieren cuatro o cinco bebidas alcohólicas por día o más. Sin embargo, también ha ocurrido en mujeres que beben menos. El FAE puede ocurrir en bebés de madres que beben en forma ligera o moderada durante el embarazo.

Se sabe menos sobre el porvenir a largo plazo de los niños con FAE que sobre el de aquellos con FAS. El Dr. Ronald T. Brown, Ph.D., investigador y becario de March of Dimes, realizó, conjuntamente con otros especialistas de la Universidad de Emory en Atlanta, un estudio de seguimiento de un grupo de niños que habían sido expuestos al alcohol antes de nacer pero que no tenían todas las características del síndrome FAS. Este seguimiento tuvo lugar desde el nacimiento de estos niños hasta que alcanzaron la edad de 10 años. El Dr. Brown descubrió que cuando estos niños alcanzaban la edad escolar no sólo presentaban un menor grado de inteligencia sino que también padecían una mayor cantidad de los problemas de conducta a los que los maestros llaman tradicionalmente hiperactividad: agresividad, destructividad, falta de atención y nerviosismo. Otros investigadores que han estudiado grupos de niños en edad escolar que han sido expuestos al alcohol también han reportado problemas de conducta conjuntamente con dificultades académicas en cuanto a las matemáticas y la memoria

Los investigadores están prestando una mayor atención a los efectos sutiles que puede tener el consumo ligero y moderado de alcohol durante el embarazo. En la Universidad de Washington de Seattle se realizó un estudio de seguimiento hasta la edad de 14 años de un grupo de niños de clase media cuyas madres habían ingerido tres o más bebidas alcohólicas por día durante el embarazo. A la edad de 4 años, cuando se les administraron pruebas de inteligencia, estos niños obtuvieron cinco puntos menos que el promedio correspondiente a todos los niños del estudio. De modo similar, en un estudio realizado en Francia en el año 1995 se comprobó que los niños de 4 años y medio de edad nacidos de madres que habían consumido aproximadamente tres bebidas alcohólicas por día obtuvieron siete puntos menos que los niños de madres que bebían menos en pruebas de inteligencia. Los investigadores de Seattle también descubrieron una mayor probabilidad de que los niños de 7 y de 14 años de edad nacidos de madres que bebían moderadamente experimenten problemas de aprendizaje (inclusive problemas con las matemáticas

Cuando una mujer embarazada consume una o dos bebidas alcohólicas antes de saber que está embarazada, ¿puede dañar al feto?

Es improbable que una bebida ingerida ocasionalmente por una mujer antes de darse cuenta de que está embarazada dañe al feto. Sin embargo, el cerebro y otros órganos del feto comienzan a desarrollarse alrededor de la tercera semana del embarazo y son vulnerables a los daños durante estas primeras semanas. Como no se ha comprobado que es posible beber alcohol sin riesgo alguno, toda mujer debe dejar de beber inmediatamente al sospechar que puede estar embarazada y abstenerse de consumir alcohol cuando intenta quedar embarazada.

¿Qué otros problemas puede provocar el consumo del alcohol durante el embarazo?

El consumo del alcohol durante el embarazo incrementa las probabilidades de pérdida del embarazo, de bajo peso al nacer, de nacimiento sin vida y de muerte durante el comienzo de la infancia. Las mujeres que beben en exceso tienen una probabilidad entre dos y cuatro veces mayor de perder el embarazo entre el cuarto y el sexto mes de embarazo que aquellas que no beben. Además, es entre dos y tres veces más probable que pierdan sus bebés durante el período perinatal, o sea entre la semana 28 del embarazo y la primera semana después del nacimiento.

¿Es seguro beber mientras se amamanta?

En alguna medida, el alcohol penetra la leche materna y llega al bebé. En un estudio se descubrió que los bebés amamantados de mujeres que ingerían una o más bebidas alcohólicas por día demoraban un poco más en adquirir destrezas motoras (como gatear y caminar) que los bebés que no habían sido expuestos al alcohol. Además, la ingestión de alcohol en grandes cantidades puede interferir con la eyección de la leche del pecho. Por estas razones, March of Dimes recomienda que las mujeres que amamantan a sus bebés se abstengan completamente de ingerir alcohol.

Si un padre bebe en exceso, ¿puede contribuir a que su hijo tenga FAS?

Hasta esta fecha no existen pruebas de que el consumo del alcohol en exceso por parte del padre puede causar FAS. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que el consumo excesivo de alcohol por parte del padre afecta el embarazo y la salud de su bebé. Cuando un hombre consume demasiado alcohol, su nivel de hormonas masculinas (o sea de testosterona) puede disminuir y conducir a una reducción en la cantidad de espermatozoides y, a veces, a la infertilidad.

Es necesario que se realicen más estudios para comprender bien cómo la exposición del padre al alcohol puede afectar los resultados del embarazo. Los hombres que dejan de beber durante el embarazo de sus compañeras también ayudan a éstas a evitar el alcohol.

¿Qué está haciendo March of Dimes para prevenir y tratar el FAS y el FAE?

Hay investigadores apoyados por March of Dimes que están estudiando la influencia del alcohol sobre el embarazo. Por ejemplo, un becario está intentando aprender la manera en que el alcohol produce malformaciones de la cabeza, la cara y el corazón para así poder desarrollar formas de prevenir estos defectos de nacimiento. Otro procura identificar los genes relacionados con la sensibilidad del sistema nervioso central al alcohol, lo que podría conducir a la prevención del alcoholismo en la madre y, posiblemente, al descubrimiento de maneras de proteger al feto del abuso del alcohol de la madre cuando esto no se consigue por métodos convencionales.

March of Dimes también está trabajando para prevenir el FAS y el FAE mediante la educación del público en general, de los adolescentes, de los adultos en edad de concebir y de las madres embarazadas sobre los peligros que el alcohol y otras drogas implican para un bebé en gestación. Como en la actualidad no hay manera de predecir cuáles niños sufrirán daños atribuibles al alcohol consumido por sus madres, lo más seguro es no beber en absoluto durante el embarazo y evitar beber en exceso durante los años en que es posible tener hijos (ya que por lo menos el 50 por ciento de los embarazos ocurren sin haber sido planeados). Todas las mujeres que beben deben dejar de hacerlo en cuanto creen que están embarazadas. Las mujeres que sufren de alcoholismo grave deben evitar quedar embarazadas hasta que crean que serán capaces de abstenerse de ingerir alcohol durante todo el embarazo.

March of Dimes también está educando a médicos que se están capacitando para practicar ginecología y obstetricia mediante el programa “Substance Abuse Curriculum” que se distribuye a nivel nacional en los EE.UU.

Referencias

Brown, R.T., et al. Effects of prenatal alcohol exposure at school age II: attention and behavior. Neurotoxicology and Teratology, volumen 13, 1991, pág. 1–11.

Chazotte, C., et al. The March of Dimes Substance Abuse Curriculum by Obstetricians and Gynecologists. White Plains, NY, March of Dimes, 1995.

Coles, C.D., et al. Effects of prenatal alcohol exposure at 6 years I: physical and cognitive development. Neurotoxicology and Teratology, volumen 13, 1991, pág. 1–11.

Institute of Medicine. Fetal Alcohol Syndrome: Diagnosis, Epidemiology, Prevention, and Treatment. Washington, DC, National Academy Press, 1996.

Larroque, B., et al. Moderate prenatal alcohol exposure and psychomotor development at preschool age. American Journal of Public Health, volumen 85, número 12, diciembre de 1995, pág. 1654–1661.

Sokol, R.J. High-Risk Pregnancy: Alcohol. Contemporary Ob/Gyn. diciembre de 1996, pág. 19–23.

Streissguth, A.P., et al. IQ at age 4 in relation to maternal alcohol use and smoking during pregnancy. Developmental Psychology, volumen 25, 1989, pág. 3–11.

Todos los materiales proveídos por March of Dimes son para su información exclusivamente y no constituyen recomendaciones médicas.