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El embarazo después
de los 30

La mayoría de las mujeres entre 30 y 50 años de edad tienen embarazos saludables y bebés sanos. Sin embargo, los estudios más recientes sugieren que las mujeres que posponen su maternidad tienen algunos riesgos especiales.

La tasa de natalidad entre las mujeres de 30 a 50 años creció drásticamente entre 1980 y 1990. Durante la década del ‘90, la tasa de incremento ha disminuido un poco para las mujeres de entre 30 y 40 años, pero sigue subiendo rápidamente para las mayores de 40. Según el National Center for Health Statistics, en los años ‘80 la tasa de natalidad subió el 31 por ciento entre mujeres 30 a 34 años de edad, el 60 por ciento entre mujeres de 35 a 39 años y el 50 por ciento entre mujeres mayores de 40 años. Entre 1990 y 1995, la tasa de natalidad sólo subió el 2 por ciento entre mujeres de 30 a 34 años, el 8 por ciento para aquellas entre 35 y 39 y el 20 por ciento entre mujeres de 40 a 44 años de edad.

Los avances de la medicina han ayudado a las mujeres de más de 30 y 40 años a tener embarazos más saludables que en el pasado. A pesar de esto, es necesario que las mujeres conozcan los riesgos relacionados con los embarazos a esta edad para estar informadas al decidir cuál es el mejor momento para comenzar a formar una familia.

¿Cómo afecta la edad a la fertilidad?

Por lo general, las mujeres comienzan a experimentar una disminución en su fertilidad a partir de los 30 años de edad. No es raro que a una mujer en la mitad de su tercera década de vida le lleve más tiempo concebir que a una mujer joven.

La disminución de la fertilidad que se produce con la edad puede atribuirse, en parte, a una menor frecuencia de la ovulación o a problemas tales como la endometriosis, por la cual tejidos similares al que recubre el útero se adhieren a los ovarios o los trompas de Falopio e interfieren con la concepción.

Si, después de intentar concebir durante seis meses, una mujer no ha quedado embarazada, debe consultar a su médico. Muchos casos de infertilidad pueden ser tratados con éxito.

Si bien a las mujeres de entre 35 y 50 años les resulta más difícil concebir, también tienen mayores probabilidades de concebir mellizos. Esta probabilidad alcanza su máximo nivel entre los 35 y los 39 años de edad; luego vuelve a declinar.

¿Cómo pueden afectar el embarazo los problemas de salud preexistentes?

Antes de intentar concebir, y sin importar su edad, toda mujer debe consultar a su doctor. Una visita al médico antes de concebir ayuda a asegurar que la mujer se encuentra en el mejor estado posible antes de concebir.

Esta visita al médico antes de concebir es especialmente importante cuando una mujer tiene un problema de salud crónico, como diabetes o alta presión arterial. Estas condiciones, que son mucho más comunes entre las mujeres de más de 30 o 40 años de edad, pueden poner en peligro la salud de la mujer embarazada o la de su bebé. Pero la supervisión cuidadosa del médico desde antes de concebir y durante el transcurso de todo el embarazo puede reducir los riesgos relacionados con estas condiciones y, en la mayoría de los casos, resultar en un embarazo saludable.

La alta presión arterial y la diabetes también pueden ocurrir por primera vez durante el embarazo, especialmente en mujeres de más de 30 años de edad. Un estudio de la escuela de medicina Mount Sinai de la ciudad de Nueva York en 1990 demostró que es dos veces más probable que una mujer de más de 35 años de edad desarrolle alta presión arterial y diabetes que una mujer de menos de 30 años. Un estudio realizado por la misma institución en 1996 determinó que las mujeres de 40 años de edad o más tenían tres veces más probabilidades de contraer diabetes y casi el doble de probabilidades de desarrollar alta presión arterial durante el embarazo que las mujeres de menos de 30 años. Por esta razón es sumamente importante que las madres de mayor edad obtengan cuidados prenatales desde temprano y en forma regular. Por lo general, estos trastornos no presentan grandes riesgos a la madre o al bebé cuando se los diagnostica en forma oportuna y se practica el tratamiento adecuado.

¿Cuál es el riesgo de que un bebé nacido de una madre de más de 30 años tenga defectos de nacimiento?

El riesgo de alumbrar un niño con ciertos trastornos cromosómicos incrementa según la edad de la mujer. El trastorno más común es el síndrome de Down, una combinación de retraso mental y anomalías físicas causada por la presencia de un cromosoma 21 adicional (los seres humanos tienen 23 pares de cromosomas). A la edad de 25 años, una mujer tiene una probabilidad entre 1250 de tener un bebé con síndrome de Down; a los 30 años, una entre 952; a los 35, una entre 378; a los 40, una entre 106 y a los 45 una entre 30.

La mayoría de los doctores ofrecen a las mujeres embarazadas de 35 años o más la opción de realizarse una prueba prenatal (el análisis de la vellosidad coriónica o la amniocentesis) para determinar si el feto tiene el síndrome de Down o alguna otra anomalía cromosómica. Alrededor del 95 por ciento de las mujeres que se someten a esta prueba prenatal reciben la buena noticia de que su bebé no tiene ninguno de estos trastornos. Si la prueba prenatal no determina que existen estos defectos y la madre se encuentra sana, el bebé tiene el mismo riesgo de tener defectos de nacimiento que si la madre tuviera menos de 30 años de edad.

¿Cuál es el riesgo de un aborto espontáneo a medida que la madre envejece?

La mayoría de los abortos espontáneos ocurren durante el primer trimestre de embarazo. La tasa de estos abortos en mujeres mayores es considerablemente mayor que entre las mujeres más jóvenes. Los estudios demuestran que en las mujeres de menos de 30 años de edad, el riesgo de aborto espontáneo es de entre 12 y 15 por ciento; esta cifra aumenta al 25 por ciento a los 40 años de edad. Al tener una mayor edad, la mayor incidencia de anomalías cromosómicas contribuye al riesgo de aborto espontáneo.

El riesgo de complicaciones y resultados negativos del embarazo, ¿aumenta después de los 30 años?

Los riesgos de una mujer embarazada de alrededor de 35 años de edad que se encuentra sana no son muy diferentes de los de una mujer de entre 20 y 30 años. Si bien, según ambos estudios de la escuela de medicina Mount Sinai, las mujeres de 35 años o más no tenían más probabilidades de dar a luz un bebé sin vida o un bebé prematuro que aquellas de entre 20 y 30 años, las de 35 tenían más problemas durante el embarazo. Aparte del mayor riesgo de diabetes y de alta presión arterial, las mujeres de más de 35 años tenían un mayor riesgo de tener problemas de placenta y sangrado durante el embarazo. Las mujeres de entre 35 y 39 años de edad eran ligeramente más proclives a tener bebés con peso bajo al nacer que las mujeres de menos de 30. Sin embargo, este riesgo no pareció incrementarse a partir de los 40 años de edad.

Los problemas de placenta más comunes son la placenta previa, en la que la placenta cubre parcial o totalmente el cuello del útero; y el desprendimiento prematuro de la placenta de la pared del útero. Ambos problemas pueden causar graves hemorragias durante el parto que pueden poner en peligro la salud de la madre y del bebé, pero es posible prevenir estas complicaciones mediante una intervención cesárea.

Si bien según los estudios de la escuela de medicina Mount Sinai las mujeres de más de 30 y 40 años de edad tienen las mismas probabilidades de tener bebés sanos que las mujeres más jóvenes, no todos los estudios arrojan los mismos resultados. Otros dos estudios recientes demuestran que las mujeres que esperan hasta la edad de 30 o más para tener su primer bebé tienen más probabilidades de tener un bebé de peso bajo al nacer (menos de 5 libras y media) o prematuro (nacido a una edad de gestación de menos de 37 semanas). Estos estudios comprobaron que estos riesgos se incrementan, de manera leve pero progresiva, a medida que aumenta la edad de la mujer, aun cuando no tiene problemas crónicos de salud debidos a su edad como la diabetes o la alta presión arterial, y cuando se tienen en cuenta factores de riesgo como el hábito de fumar.

Un estudio realizado en Suecia en 1992 demostró que la probabilidad de que las madres primerizas de entre 30 y 34 años de edad tuvieran un bebé con bajo peso al nacer, un bebé prematuro o un bebé de crecimiento retardado es entre 1,2 y 1,4 veces mayor que entre las madres que tienen entre 20 y 24 años. El riesgo de las madres primerizas de entre 35 y 39 años de edad era entre 1,2 y 1,9 veces mayor que una mujer joven, y a partir de los 40 años era de 1,4 a 2 veces mayor. De manera similar, un estudio realizado en la Universidad de Washington en 1993 demostró que las mujeres de 40 años de edad o más tenían más del doble de probabilidades de tener un bebé prematuro o con peso bajo al nacer que aquellas de entre 20 y 24 años. El estudio sueco también comprobó que las mujeres mayores de 30 años tenían un riesgo considerablemente mayor de dar a luz un feto sin vida que las mujeres más jóvenes.

Si bien algunos estudios muestran un incremento en el riesgo de que el resultado de un embarazo no sea óptimo a partir de los 30 años de edad, y especialmente a partir de los 35, es importante recordar que este incremento, aun en el caso de las mujeres de mayor edad, es modesto. La inmensa mayoría de las mujeres de más de 30 años que quedan embarazadas tienen un bebé sano.

Las mujeres de más de 30 años, ¿experimentan más problemas durante el parto y el alumbramiento?

Las madres primerizas de más de 30 años tienen el doble de probabilidades que aquellas de poco más de 20 años de tener dificultades durante el parto. El estudio de 1990 de la escuela de medicina Mount Sinai comprobó es más común que la segunda etapa del parto sea más prolongada y que el feto sufra consecuencias en las madres de mayor edad.

Esta puede ser la razón, al menos en parte, por la que se practican más intervenciones cesáreas entre las mujeres mayores de 30 años. El estudio de la escuela Mount Sinai determinó que las probabilidades de necesitar una cesárea eran un 30 por ciento mayores en mujeres de entre 30 y 34 años, y un 80 por ciento mayores para aquellas mayores de 35 años de edad. El estudio de 1996 de la misma institución comprobó que era tres veces más probable que una mujer mayor de 40 años necesitara una cesárea que una mujer de entre 20 y 30 años.

¿Cómo puede una mujer embarazada reducir sus riesgos?

En la actualidad, las mujeres de más de 30 años de edad que han postergado su maternidad se encuentran generalmente en excelente estado de salud, por lo que pueden esperar tener embarazos saludables. De todos modos, además de las consideraciones especiales que deben tenerse en cuenta al quedar embarazada después de los 30 años, es importante recordar los riesgos que tener un bebé supone para cualquier mujer. En el caso de mujeres de más de 30 o 40 años de edad, es especialmente importante seguir las reglas básicas para tener un buen embarazo.

• Consumir 400 microgramos (0,4 miligramos) del ácido fólico de la vitamina B (la cantidad que se encuentra en la mayoría de los suplementos multivitamínicos) todos los días, antes y durante el embarazo. (Esto se aplica a todas las mujeres en edad de tener hijos.)

• Someterse a un chequeo médico antes del embarazo y recibir cuidados prenatales durante el embarazo desde temprano y de manera regular.

• Consumir una diversidad de comidas nutritivas y alcanzar el peso adecuado antes de concebir, según su altura.

• No consumir bebidas alcohólicas como licores, cerveza, vino o mezclas de vino con frutas (“wine coolers”) durante el embarazo.

• No fumar durante el embarazo.

• No utilizar drogas, aun medicamentos que se venden libremente, a menos que así lo recomiendo un médico que sepa que está embarazada.

Referencias

Aldous, M., Edmonson, B. Maternal age at first childbirth and risk of low birthweight and preterm delivery in Washington State. Journal of the American Medical Association, volumen 270, número 21, 1 de diciembre, 1993, pág. 2574–2577.

Berkowitz, G., et al. Delayed childbearing and the outcome of pregnancy. New England Journal of Medicine, volumen 322, número 10, 8 de marzo, 1990, pág. 659–664.

Bianco, A., et al. Pregnancy outcome at age 40 and older. Obstetrics and Gynecology, volumen 87, número 6, junio de 1996, pág. 917–922.

Cnattingius, S., et al. Delayed childbearing and risk of adverse pregnancy outcome. Journal of the American Medical Association, volumen 268, número 7, 19 de agosto, 1992, pág. 886–890.

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