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Los
primeros días del recién nacido
En sus
primeros días, el bebé comenzará a adaptarse a
su nuevo ambiente, aunque parezca que sólo tiene
energías para dormir. De hecho, muchos niños muestran
pocos deseos de comer durante los primeros días y es
perfectamente normal que pierdan un poco de peso. También es
muy común que hacia el tercer día de vida presenten un
ligero color amarillento en la piel: se llama ictericia y se debe,
entre otras cosas a cierta inmadurez de su hígado. Suele
desaparecer con medidas generales alrededor de la primera semana de
vida. En los casos de que la pigmentación sea importante
será necesario que el médico lo evalúe.
Si el
bebé es prematuro, casi siempre necesitará
atención especial en un hospital. Un prematuro pesa alrededor
de 2.5 kilos o menos y tal vez requerirá incubadora para
controlar mejor la temperatura de su cuerpo. Una vez que gana peso
puede salir de ella; sin duda el bebé se beneficiará
más del calor, afecto y de la leche de su madre.
Como
tomarlo en brazos
Los
músculos del cuello del recién nacido son
débiles, por eso al sostenerle, la cabeza y la espalda siempre
deben apoyarse en el brazo y en la mano. Generalmente no podrá
mantener la cabeza levantada hasta el tercer o cuarto mes. El
bebé debe sostenerse con cuidado pero deberá permitir
el libre movimiento de piernas y manos.
El
sueño del bebé
La
mayoría de los recién nacidos dormirán la mayor
parte del día: 18 a 22 horas. Aquellos que reciben suficiente
alimento y no tienen problemas digestivos suelen dormir más
entre comidas, despertando sólo por breves períodos.
Otros pueden permanecer despiertos por períodos de tiempo
más prolongados sin problema alguno. En cualquier caso, es
conveniente permitir que el bebé determine cuánto
sueño necesita.
A esta edad es
beneficioso dejar que el bebé duerma después de cada
comida y por lo general despertará a la misma hora todos los
días. Generalmente alrededor del año de edad, la
mayoría de los bebés han aprendido a dormir toda la
noche, si bien siguen despertando temprano y hacen 2 siestas
pequeñas durante el día.
La
mayoría de los de niños parecen sentirse más
cómodos dormidos boca abajo, especialmente si tienen gases que
les causan dolor; es necesario cambiarlo frecuentemente de
posición para evitar deformaciones de la cabeza o de los pies.
Debe observársele con frecuencia para estar seguros de que
nada le impide la respiración. Las luces brillantes o los
ruidos innecesarios pueden molestarle.
Ejercicio,
aire y sol
Déjelo
ejercitarse moviendo los brazos y las piernas. La ropa de vestir y de
cama deberá ser holgada para que pueda moverse con facilidad y
para evitar que el calor le provoque irritación de la piel.
Su bebé
disfrutará siempre que salga a la calle. Hágalo cuando
las condiciones de usted y de su hijo lo permitan; vigile que el
clima sea templado y evite los cambios bruscos de temperatura. Son
perjudiciales. El aire fresco es beneficioso porque le mejora el
apetito y le ayuda a adaptarse al medio ambiente. Trate de pasar
algunas horas fuera de casa y tome un poco de sol siempre a
través de un cristal: debe exponerle poco a poco cubriendo sus
ojos. La exposición directa repetida, prolongada y sin
protección es muy peligrosa.
Cambio
y limpieza de los pañales
Habrá
que cambiarlos cuando estén mojados o sucios, a fin de evitar
irritaciones de la piel. Notará que tal vez sea suficiente
cambiarlos antes o después de cada comida para evitar malestar
y mantener cómodo al bebé. Algunos tienen la piel
especialmente sensitiva y habrá que cambiarlos con mayor frecuencia.
Coloque al
bebé sobre una toalla para quitarle el pañal, limpie
los genitales de adelante hacia atrás (sobre todo en las
niñas). Utilice agua tibia y elimine la materia fecal, sobre
todo en los pliegues. Séquelo con una toalla suave. Sujetando
los tobillos del bebé entre el pulgar y el dedo medio, con el
índice entre los tobillos, levántele las caderas e
introduzca por debajo un pañal limpio y doblado. El
pañal deberá doblarse de tal manera que quede la parte
más absorbente donde habrá más humedad
(atrás en el caso de las niñas y por delante en los niños).
Si utiliza
pañales de tela, enjuague inmediatamente los pañales
mojados con un jabón suave. No los mezcle con otra ropa ni
utilice otros productos químicos ya que pueden ser causa de
irritación severa de la piel de su bebé.
En la
actualidad los pañales de tela han sido sustituidos por los
desechables. Muchas mamás (y sus hijos) no podrían
vivir sin ellos.
El
baño del bebé
Usted puede
darle a su bebé recién nacido su primer baño de
esponja cuando haya cumplido unos pocos días. la mejor hora es
a media mañana, pero según crezca y se vuelva más
activo, es probable que prefiera bañarlo por la tarde. Nunca
deje sólo a su hijo en la bañera. La atmósfera
de la habitación debe estar templada y sin corrientes de aire,
lávese bien las manos y limpie sus uñas antes de
comenzar. Es bueno tener una toalla más a mano para que usted
se mantenga seca. Tenga listos los siguientes artículos:
Seque bien el
ombligo y no aplique otras sustancias: basta con un buen aseo con
agua y jabón. No aplique tampoco vendajes apretados. Si su
hijo ha sido circuncidado a veces es conveniente aplicar vaselina en
la herida para evitar que el pañal se pegue a los tejidos.
Baño
de esponja
El baño
de esponja puede ser preferible al de bañera en las primeras
semanas, sobre todo si el bebé es muy activo y/o usted se
siente todavía insegura. El baño de esponja le
dará la confianza que necesita para manejar cómoda y
eficientemente a su bebé. Colóquelo sobre una mesa
grande o colchón, nunca lo deje sólo, quítele la
ropa y limpie con cuidado la región genital. Envuélvalo
en la toalla grande, limpie con una toalla muy suave y humedecida la
nariz y las orejas, pero sin introducirlos hasta donde no alcance su
vista. Lave la cara con agua pura. No le ponga jabón en la
cara durante las primeras semanas. Limpie los párpados de
adentro hacia afuera. Apoyando en su brazo la espalda del bebé
y la cabeza en su mano, lávele la cabeza frotando
delicadamente con un movimiento circular, deje caer un poco la cabeza
hacia atrás para que no caiga jabonadura en la cara ni en los ojos. |