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Algunos consejos para el

cuidado del recién nacido

Doctor Guillermo Franco*

Los primeros días del recién nacido

En sus primeros días, el bebé comenzará a adaptarse a su nuevo ambiente, aunque parezca que sólo tiene energías para dormir. De hecho, muchos niños muestran pocos deseos de comer durante los primeros días y es perfectamente normal que pierdan un poco de peso. También es muy común que hacia el tercer día de vida presenten un ligero color amarillento en la piel: se llama ictericia y se debe, entre otras cosas a cierta inmadurez de su hígado. Suele desaparecer con medidas generales alrededor de la primera semana de vida. En los casos de que la pigmentación sea importante será necesario que el médico lo evalúe.

Si el bebé es prematuro, casi siempre necesitará atención especial en un hospital. Un prematuro pesa alrededor de 2.5 kilos o menos y tal vez requerirá incubadora para controlar mejor la temperatura de su cuerpo. Una vez que gana peso puede salir de ella; sin duda el bebé se beneficiará más del calor, afecto y de la leche de su madre.

Como tomarlo en brazos

Los músculos del cuello del recién nacido son débiles, por eso al sostenerle, la cabeza y la espalda siempre deben apoyarse en el brazo y en la mano. Generalmente no podrá mantener la cabeza levantada hasta el tercer o cuarto mes. El bebé debe sostenerse con cuidado pero deberá permitir el libre movimiento de piernas y manos.

El sueño del bebé

La mayoría de los recién nacidos dormirán la mayor parte del día: 18 a 22 horas. Aquellos que reciben suficiente alimento y no tienen problemas digestivos suelen dormir más entre comidas, despertando sólo por breves períodos. Otros pueden permanecer despiertos por períodos de tiempo más prolongados sin problema alguno. En cualquier caso, es conveniente permitir que el bebé determine cuánto sueño necesita.

A esta edad es beneficioso dejar que el bebé duerma después de cada comida y por lo general despertará a la misma hora todos los días. Generalmente alrededor del año de edad, la mayoría de los bebés han aprendido a dormir toda la noche, si bien siguen despertando temprano y hacen 2 siestas pequeñas durante el día.

La mayoría de los de niños parecen sentirse más cómodos dormidos boca abajo, especialmente si tienen gases que les causan dolor; es necesario cambiarlo frecuentemente de posición para evitar deformaciones de la cabeza o de los pies. Debe observársele con frecuencia para estar seguros de que nada le impide la respiración. Las luces brillantes o los ruidos innecesarios pueden molestarle.

Ejercicio, aire y sol

Déjelo ejercitarse moviendo los brazos y las piernas. La ropa de vestir y de cama deberá ser holgada para que pueda moverse con facilidad y para evitar que el calor le provoque irritación de la piel.

Su bebé disfrutará siempre que salga a la calle. Hágalo cuando las condiciones de usted y de su hijo lo permitan; vigile que el clima sea templado y evite los cambios bruscos de temperatura. Son perjudiciales. El aire fresco es beneficioso porque le mejora el apetito y le ayuda a adaptarse al medio ambiente. Trate de pasar algunas horas fuera de casa y tome un poco de sol siempre a través de un cristal: debe exponerle poco a poco cubriendo sus ojos. La exposición directa repetida, prolongada y sin protección es muy peligrosa.

Cambio y limpieza de los pañales

Habrá que cambiarlos cuando estén mojados o sucios, a fin de evitar irritaciones de la piel. Notará que tal vez sea suficiente cambiarlos antes o después de cada comida para evitar malestar y mantener cómodo al bebé. Algunos tienen la piel especialmente sensitiva y habrá que cambiarlos con mayor frecuencia.

Coloque al bebé sobre una toalla para quitarle el pañal, limpie los genitales de adelante hacia atrás (sobre todo en las niñas). Utilice agua tibia y elimine la materia fecal, sobre todo en los pliegues. Séquelo con una toalla suave. Sujetando los tobillos del bebé entre el pulgar y el dedo medio, con el índice entre los tobillos, levántele las caderas e introduzca por debajo un pañal limpio y doblado. El pañal deberá doblarse de tal manera que quede la parte más absorbente donde habrá más humedad (atrás en el caso de las niñas y por delante en los niños).

Si utiliza pañales de tela, enjuague inmediatamente los pañales mojados con un jabón suave. No los mezcle con otra ropa ni utilice otros productos químicos ya que pueden ser causa de irritación severa de la piel de su bebé.

En la actualidad los pañales de tela han sido sustituidos por los desechables. Muchas mamás (y sus hijos) no podrían vivir sin ellos.

El baño del bebé

Usted puede darle a su bebé recién nacido su primer baño de esponja cuando haya cumplido unos pocos días. la mejor hora es a media mañana, pero según crezca y se vuelva más activo, es probable que prefiera bañarlo por la tarde. Nunca deje sólo a su hijo en la bañera. La atmósfera de la habitación debe estar templada y sin corrientes de aire, lávese bien las manos y limpie sus uñas antes de comenzar. Es bueno tener una toalla más a mano para que usted se mantenga seca. Tenga listos los siguientes artículos:

  • Una bañera con agua templada: alrededor de los 30-32 grados centígrados

  • Una toalla grande de baño
  • Una toallita mullida para lavarlo
  • Jabón neutro para niños
  • Shampoo si lo desea
  • Aplicadores de algodón
  • Pañal y ropa limpia

Seque bien el ombligo y no aplique otras sustancias: basta con un buen aseo con agua y jabón. No aplique tampoco vendajes apretados. Si su hijo ha sido circuncidado a veces es conveniente aplicar vaselina en la herida para evitar que el pañal se pegue a los tejidos.

Baño de esponja

El baño de esponja puede ser preferible al de bañera en las primeras semanas, sobre todo si el bebé es muy activo y/o usted se siente todavía insegura. El baño de esponja le dará la confianza que necesita para manejar cómoda y eficientemente a su bebé. Colóquelo sobre una mesa grande o colchón, nunca lo deje sólo, quítele la ropa y limpie con cuidado la región genital. Envuélvalo en la toalla grande, limpie con una toalla muy suave y humedecida la nariz y las orejas, pero sin introducirlos hasta donde no alcance su vista. Lave la cara con agua pura. No le ponga jabón en la cara durante las primeras semanas. Limpie los párpados de adentro hacia afuera. Apoyando en su brazo la espalda del bebé y la cabeza en su mano, lávele la cabeza frotando delicadamente con un movimiento circular, deje caer un poco la cabeza hacia atrás para que no caiga jabonadura en la cara ni en los ojos.


*Doctor Guillermo Franco
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© by Guillermo Franco
Revisado: Abril 2, 2000