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Enfrentados al
reto sumamente estresante de cuidar a un bebé que llora
desconsoladamente, sus padres y otras personas que tienen su cuidado
a cargo, se sienten a menudo extremadamente abrumados. Invadidos por
un sentimiento de frustración cuando un bebé es
irritable y difícil de consolar, algunas personas pueden
zarandear (sacudir vigorosamente) al niño en un esfuerzo
porque éste deje de llorar. Esta acción puede ser
sumamente peligrosa para la salud del pequeño y, en muchos
casos, podría ser fatal.
"Síndrome
del Bebé Zarandeado" es el término que se usa
para describir los daños recibidos por un bebé a causa
de sacudirlo vigorosa o rápidamente. Este síndrome es
sumamente serio. Puede llevar a producir daños permanentes a
su desarrollo y hasta la muerte. Los daños dependen de la edad
de la niña y la severidad de las sacudidas e incluyen
desórdenes del aprendizaje, retardos en el desarrollo,
dificultades del lenguaje, pérdida de la capacidad auditiva,
ceguera parcial o total, y daños en la columna o parálisis.
En vista de
que los músculos de su cuello no están desarrollados
por completo, lo niños menores de dos años son los que
se encuentran en mayor riesgo de sufrir este síndrome. Cuando
un bebé muy pequeño es sacudido vigorosamente, los
fuertes movimientos hacen que la cabeza se mueva rápidamente
hacia adelante y hacia atrás y golpea el suave tejido cerebral
contra su cráneo. Esto puede producir serias magulladuras,
sangrado e hinchazón en el cerebro. Si el bebé es
zarandeado y tirado contra el colchón de su cuna u otra
superficie, el daño puede ser aún mayor.
El
Síndrome del Bebé Zarandeado se puede prevenir. En
vista de que la tensión que puede ocasionar el cuidado de un
infante o de un bebé muy pequeño puede llegar a ser
abrumadora, es importante saber qué hacer cuando usted siente
que su paciencia está a punto de acabar. |