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No es raro que
en los primeros días de vida, los niños adquieren una
coloración amarilla en su piel, mucosa oral y sus conjuntivas,
lo que sin duda, plantea algunas preguntas acerca de esta
condición. Esta coloración amarillenta se denomina
ictericia fisiológica, es común en los recién
nacidos, en la mayoría de los casos desaparece en la segunda
semana y de no ser así puede ser tratada fácilmente.
Qué
es la ictericia?
El
hígado, como prácticamente todos los órganos,
sufre un proceso de maduración durante los primeros meses de
vida; es decir, al nacer se enfrenta a una serie de cambios a los
cuales tiene que adaptarse. Por otra parte, la bilirrubina es una
sustancia que normalmente se produce en el cuerpo humano y al llegar
al hígado se elimina con la bilis y se excreta en las heces.
Los
recién nacidos desarrollan ictericia cuando la bilirrubina se
produce más rápido de lo que el hígado del
bebé puede manejar. Esto pasa por una o más de las
siguientes razones:
* El
hígado del bebé no está lo suficientemente
desarrollado todavía para remover la bilirrubina de la sangre.
* Se produce
más bilirrubina que la que el hígado puede metabolizar
y eliminar.
* Una parte de
la bilirrubina se reabsorbe en el intestino antes de que el
bebé la deseche con las evacuaciones.
La bilirrubina
excedente en la sangre se deposita en varios órganos, entre
ellos la piel, lo que le da el tinte amarillo; este color
aparecerá primero en la cara, después en el tórax
y el estómago y finalmente en las piernas.
Esta ictericia
también se le denomina ictericia fisiológica del
recién nacido, o ictericia transitoria, ya que aparece entre
el tercero y séptimo día de vida y desaparece
normalmente en la segunda semana.
¿Qué
es la bilirrubina?
El
oxígeno que tomamos del aire durante la respiración
llega a la sangre, donde es transportada a todas las células
del organismo mediante la hemoglobina que se encuentra en los
glóbulos rojos. Los glóbulos rojos viven tres meses en
promedio y cuando mueren la hemoglobina sufre un proceso de
transformación hasta convertirse en bilirrubina. Los
recién nacidos normales tienen más bilirrubina porque,
como se señaló anteriormente, su hígado
todavía no es eficiente para removerla; mientras que los
bebés más grandes, niños y adultos eliminan
rápidamente este producto de la sangre.
¿Puede
la ictericia dañar a mi bebé?
Sí,
cuando la bilirrubina alcanza niveles altos en la sangre, puede ser
peligrosa. El nivel en el cuál la bilirrubina representa un
riesgo para la salud del niño depende de su edad, su peso y de
otras condiciones médicas asociadas. Para saber cuáles
son los niveles de bilirrubina, existe un examen sencillo, disponible
en cualquier laboratorio y sólo se necesita de una
pequeña muestra de la sangre de tu bebé.
Para
investigar otras causas por las cuales el niño tiene aumento
de la bilirrubina, existen diferentes exámenes que pueden ser
necesarios para esclarecerla, los que integrarán parte de la
valoración médica oportuna.
¿Cómo
saber si mi bebé tiene ictericia?
Los padres
pueden ser los primeros en detectar la ictericia y deben estar
atentos a cualquier cambio en el color de la piel, de la parte blanca
de sus ojos, escleróticas, y de la mucosa oral de los
recién nacidos.
Para ello, es
más confiable observar al bebé bajo la luz natural o en
un cuarto iluminado con lámparas fluorescentes; si se tiene
duda, se puede presionar suavemente la punta de la nariz, la frente o
el pecho del bebé: si la piel luce del color habitual, no
existe ictericia, pero si se aprecia el tinte amarillento, ponte en
contacto con el médico.
¿Cómo
se trata la ictericia?
Cuando los
niveles de bilirrubina están levemente aumentados, no se
requiere de ningún tratamiento especial y puede ser suficiente
la exposición diaria al sol, tras la ventana, de 15 a 20
minutos. Debes recordar que la piel del recién es sumamente
delicada; la radiación solar degrada las moléculas de
bilirrubina y ayuda a su eliminación. Pueden emplearse
lámparas especiales con el mismo propósito; en
ocasiones este tratamiento es necesario y el niño deberá
de permanecer en el hospital por algunos días; existen
también las facilidades para recibir este manejo en casa. A
este tratamiento se denomina fototerapia y lo debe de indicar y
vigilar el pediatra.
Puede ayudar
también a eliminar la bilirrubina que llega al intestino el
incrementar el número de veces que se le dé leche al
niño, ya sea del pecho materno o de fórmula.
En raras
ocasiones se puede llegar a recurrir al recambio de la sangre del
niño, exsanguineotransfusión, con el propósito
de eliminar la bilirrubina; este procedimiento está
restringido a condiciones especiales y debe siempre ser realizado
bajo las órdenes de un pediatra, en un hospital y de
preferencia en una unidad de cuidados intensivos neonatales.
Una vez que la
ictericia empieza a disminuir, lo más probable es que
continúe bajando hasta desaparecer. Si la ictericia persiste
por más de tres semanas es imperativo consultar al pediatra y
aclarar la causa que la produce.
¿Se
puede amamantar a un niño con ictericia?
Generalmente
no existe contraindicación para seguir dándole el pecho
al niño con ictericia fisiológica; aunque en ocasiones
puede ser ésta la causa de que se prolongue; en estas
circunstancias, el pediatra puede recomendar la suspensión
temporal, por uno o dos días, de la leche materna. En estos
casos es conveniente utilizar las bombas de succión para
estimular la producción de leche y poder reiniciar la
lactancia con el pecho materno.
En resumen, si
tu niño nació sano, no ha adquirido ninguna enfermedad
y presenta ictericia, no te alarmes pues ésta se quitará
sola; si la ictericia es muy evidente o progresa, consulta de
inmediato a tu médico para que te oriente y se tomen las
medidas necesarias para el diagnóstico y tratamiento oportuno
de la ictericia. |