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El pene
deberá ser cuidadosamente aseado con agua y jabón, al
igual que las otras partes del cuerpo. La piel del prepucio no
deberá ser retraída, excepto en los varones en quienes
el prepucio, en forma natural, se ha separado del glande (por proceso
de diferenciación normal, el cual se inicia aproximadamente a
los tres años de edad). Si el prepucio es completamente
retraíble (esto es, cuando el prepucio se puede deslizar sobre
el glande hacia "atrás y adelante" y permitir que se
descubra totalmente el glande) entonces sí deberá
retraerse cuidadosamente para limpiar la superficie del glande y del prepucio.
La intensidad
de la fuerza puede medirse "si al retraerlo produce llanto,
representa molestia o dolor e incluso puede acompañarse de
pequeño sangrado como consecuencia de la separación
forzada de esta delicada piel.
En resumen, la
retracción no debe producir llanto o molestia ni sangrado; si
esto aparece, significará exceso en la fuerza de retracción. |