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Desarrollo del bebé

1er trimestre

III Parte

Conocerlo, guiarlo y entender su comportamiento son las tres claves para que tu bebé crezca feliz

Por Elena Arnáiz*

Tres meses: ¡por fin!

De los tres meses en adelante, la vista comenzará a ganar importancia. El bebé logra dirigir su mirada hacia los objetos que llaman su atención, por lo cual el hecho de permanecer acostado en la cuna le parecerá monótono. Si se le coloca en una silla adecuada puede variar de punto de vista y de espacio tantas veces como sea posible, lo que le permitirá conocer más ampliamente su ambiente. Es bueno que observes como entre los tres y cuatro meses, el pequeño mantiene su cabeza erguida sin ningún soporte ajeno.

Al cumplir los tres meses vocaliza hasta dos tipos diferentes de balbuceo y comienza a ‘utilizar’ los fonemas de algunas consonantes, tales como k, g, r, p y b, formando sílabas que le gusta repetir. Es la edad clásica de esta actividad, la cual realiza haciendo vocalizaciones prolongadas. Requerirá de ‘respuestas’ con sonidos similares.

Es importantísimo que durante este primer trimestre el bebé pueda establecer un diálogo con su entorno más cercano, es decir, mamá, papá, hermanos, abuelos u otros familiares y amigos que normalmente le acompañen. Aprenderá a expresarse con sonrisas, gestos, balbuceos y juegos.

Es el momento de llamarle constantemente por su nombre, hablarle de frente, permitiéndole que observe de dónde sale el sonido, luego hablarle suavemente cerca del oído, de un lado y del otro. Cuando él emita algún sonido, habrá que poner cara de satisfacción y festejárselo, sonreírle, aplaudirle y animarlo a que continúe haciéndolo.

Entre los sonidos que le agrada escuchar quedan incluidos los siguientes: aplausos, silbidos, ruidos con la lengua, sonajas, juguetes y cajas de música. Se pueden variar, pero no más de dos a la vez y haciendo pausas entre ellos. También le resultara plácido volver a oír la música que compartió con mamá antes de nacer.

El bebé se dará cuenta de que con su conducta logra una reacción en la persona que lo atiende. Para localizar el rostro de quien se acerca es capaz de buscarlo con la mirada aún estando boca arriba, de girar su cuerpo e incluso rodar boca abajo con tal de enfocarlo. Así mismo se interesa por sus manos: las mueve para poder mirarlas con insistencia, seguramente llevándose una de ellas a la boca. Todos estos ejercicios le permiten, mediante múltiples experiencias, ir descubriendo las relaciones de causa-efecto.

A la hora del baño, a medida que se acerca al tercer mes, podemos llamar su atención sobre su imagen en el espejo. Poco a poco la captará y se quedará mirando su reflejo; unos días después puedes colocarle uno de sus juguetes favoritos frente al espejo. Él se intentará acercar tanto como le sea posible, repitiendo la acción un determinado número de veces para comprobar si la respuesta le es o no agradable.

En el transcurso de este trayecto su tendencia se encaminará a tomar los objetos cercanos con las manos, lo intentará y lo logrará practicando su actividad prensil, lo que significa un buen desarrollo de su actividad muscular. El bebé tenderá a expandir su capacidad exploratoria; querrá llevarse a la boca casi todo lo que encuentre, ya que de esta manera percibe y juzga su entorno. Tomando en cuenta las medidas de seguridad obvias es necesario estimular estos intentos.

¡Buenas noticias!

Alrededor de los tres meses, el bebé permanecerá más tiempo despierto hacia al final de la tarde y durante las primeras horas del día. También empieza a dormir toda la noche. Para lograrlo, debes tomar en cuenta que a les gustan los horarios fijos, los juegos y actos repetitivos. Esto significa que debe realizar actividades que considere previsibles, ya que de este modo incrementará de manera sorprendente su seguridad.

Un punto clave: los dos meses

Primera Parte

El primer trimestre: rumbo a la esperanza


*Elena Arnáiz es profesora de psicopedagogía y orientación familiar

© 1999, El Palacio de Hierro