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Tres
meses: ¡por fin!
De los tres
meses en adelante, la vista comenzará a ganar importancia. El
bebé logra dirigir su mirada hacia los objetos que llaman su
atención, por lo cual el hecho de permanecer acostado en la
cuna le parecerá monótono. Si se le coloca en una silla
adecuada puede variar de punto de vista y de espacio tantas veces
como sea posible, lo que le permitirá conocer más
ampliamente su ambiente. Es bueno que observes como entre los tres y
cuatro meses, el pequeño mantiene su cabeza erguida sin
ningún soporte ajeno.
Al cumplir los
tres meses vocaliza hasta dos tipos diferentes de balbuceo y comienza
a utilizar los fonemas de algunas consonantes, tales como
k, g, r, p y b, formando sílabas que le gusta repetir. Es la
edad clásica de esta actividad, la cual realiza haciendo
vocalizaciones prolongadas. Requerirá de respuestas
con sonidos similares.
Es
importantísimo que durante este primer trimestre el bebé
pueda establecer un diálogo con su entorno más
cercano, es decir, mamá, papá, hermanos, abuelos u
otros familiares y amigos que normalmente le acompañen.
Aprenderá a expresarse con sonrisas, gestos, balbuceos y juegos.
Es el momento
de llamarle constantemente por su nombre, hablarle de frente,
permitiéndole que observe de dónde sale el sonido,
luego hablarle suavemente cerca del oído, de un lado y del
otro. Cuando él emita algún sonido, habrá que
poner cara de satisfacción y festejárselo,
sonreírle, aplaudirle y animarlo a que continúe haciéndolo.
Entre los
sonidos que le agrada escuchar quedan incluidos los siguientes:
aplausos, silbidos, ruidos con la lengua, sonajas, juguetes y cajas
de música. Se pueden variar, pero no más de dos a la
vez y haciendo pausas entre ellos. También le resultara
plácido volver a oír la música que
compartió con mamá antes de nacer.
El bebé
se dará cuenta de que con su conducta logra una reacción
en la persona que lo atiende. Para localizar el rostro de quien se
acerca es capaz de buscarlo con la mirada aún estando boca
arriba, de girar su cuerpo e incluso rodar boca abajo con tal de
enfocarlo. Así mismo se interesa por sus manos: las mueve para
poder mirarlas con insistencia, seguramente llevándose una de
ellas a la boca. Todos estos ejercicios le permiten, mediante
múltiples experiencias, ir descubriendo las relaciones de causa-efecto.
A la hora del
baño, a medida que se acerca al tercer mes, podemos llamar su
atención sobre su imagen en el espejo. Poco a poco la
captará y se quedará mirando su reflejo; unos
días después puedes colocarle uno de sus juguetes
favoritos frente al espejo. Él se intentará acercar
tanto como le sea posible, repitiendo la acción un determinado
número de veces para comprobar si la respuesta le es o no agradable.
En el
transcurso de este trayecto su tendencia se encaminará a tomar
los objetos cercanos con las manos, lo intentará y lo
logrará practicando su actividad prensil, lo que significa un
buen desarrollo de su actividad muscular. El bebé
tenderá a expandir su capacidad exploratoria; querrá
llevarse a la boca casi todo lo que encuentre, ya que de esta manera
percibe y juzga su entorno. Tomando en cuenta las medidas de
seguridad obvias es necesario estimular estos intentos.
¡Buenas
noticias!
Alrededor de
los tres meses, el bebé permanecerá más tiempo
despierto hacia al final de la tarde y durante las primeras horas del
día. También empieza a dormir toda la noche. Para
lograrlo, debes tomar en cuenta que a les gustan los horarios fijos,
los juegos y actos repetitivos. Esto significa que debe realizar
actividades que considere previsibles, ya que de este modo
incrementará de manera sorprendente su seguridad. |