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El sol genera
diversas radiaciones, entre ellas los rayos ultravioleta (UV) que
pueden causar quemaduras y cáncer en la piel. Este
cáncer, es muy frecuente; así, en los EEUU se espera un
millón de casos nuevos de cáncer en la piel este
año. Aunque raramente se puede presentar en niños y
adolescentes, la piel "recuerda" cada quemadura de sol y
cada bronceado año tras año.
El
sol y la piel de tu hijo
La piel de los
bebés es delicada; las quemaduras por el sol pueden causar
dolor, fiebre, deshidratación y con el tiempo, también
arrugas y posiblemente cataratas de los ojos. Al ser más
delgada que la piel de un adulto, un bebé se quemará
más fácilmente, aún aquellos con piel morena.
Además él no puede decirte si tiene calor o si se
está asoleando mucho y no puede moverse del sol a la sombra
sin tu ayuda.
Protege
a tu bebé
Los rayos de
sol son más fuertes entre las 10:00 y las 16:00 horas; evita
que los niños se expongan al sol en este lapso; los rayos UV
pueden reflejarse de la arena, nieve, concreto u otras superficies
lisas y claras. Además, los rayos del sol pueden atravesar la
ropa aun en los días nublados.
Mantén
a los niños menores fuera de la luz solar directa,
protégelos bajo la sombra, un árbol, sombrilla, techo,
etcétera. Vístelo con ropa que cubra todo su cuerpo,
que sea confortable, pantalones largos, camisitas de manga larga y
sombreros con visera que hagan sombra en su cara y cubran sus orejas.
Los materiales deben ser suaves como el algodón y cuando sea
posible se utilizará un coche con techo, que cubra el rostro y
existen lentes de sol para niño con filtro UV para protegerlo.
Protectores
solares
Escoge una
crema resistente al agua, especialmente si el niño
jugará con ella. El óxido de zinc, es un bloqueador
efectivo que puede ser usado como protector adicional en la nariz,
mejillas, orejas y hombros, recuerda que los bloqueadores solares
deben ser usados para protección y no para estar expuesto al
sol por más tiempo.
Prueba la
crema en una parte pequeña de la piel para verificar que no
exista reacción alérgica. Aplícala
cuidadosamente alrededor de los ojos. Si el niño llora o se
queja, cambia a otra marca que contenga dióxido de titanio u
óxido de zinc y consulta al pediatra para otras sugerencias.
La protección solar deberá ser por lo menos del
número 15. Asegúrate de cubrir todas las áreas
que se expondrán, especialmente la cara, orejas, pies y manos
y aun detrás de las rodillas, 30 minutos antes de salir.
A
continuación se enlistan algunos mitos y realidades sobre el sol:
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Mitos: |
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Realidades: |
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Si el
niño es menor de un año y se quema con el sol,
comunícate de inmediato con el pediatra. Una quemadura solar
puede ser grave y constituir una emergencia sobre todo si hay
ampollas, dolor o fiebre. Si el niño se quema con el sol, dale
jugo o agua para reponer los líquidos perdidos.
Mantén
a tu bebé completamente alejado del sol hasta que esté
totalmente recuperado de las quemaduras solares.
Las compresas
de agua fresca sobre la piel del bebé pueden ayudarlo a
sentirse mejor, también pueden emplearse compresas de agua con
bicarbonato (una cucharada sopera en un litro de agua).
No uses
ninguna loción en la piel del niño a menos que el
pediatra te lo haya recomendado |
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*Jefe del
Departamento de Medicina Interna, Hospital Infantil de México |
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