|
"A veces
me siento como una tonta" decía medio avergonzada una
madre de una bebé de de seis semanas. "Sé que no
puede entender una palabra de lo que digo, pero no puedo parar de hablarle".
Si bien es
cierto que un bebé tan pequeño no puede entender
ninguna de sus palabras, eso no significa que sea tonto mantener una
conversación con ellos. Al igual que a los bebés les
gusta ver la cara de sus padres, también se siente fascinados
por la voz de los mismos.
Las
investigaciones sugieren que los bebés son más
sensibles a las voces de tonos más agudos posiblemente porque
ha estado escuchando la voz de su madre desde hace muchos meses en el
vientre. De cualquier modo, hablar a su niño le ayudará
a asociar su voz con su cara y también es base importante el
desarrollo posterior del lenguaje.
Hablar a su
bebé pone de manifiesto lo que es realmente importante en la
comunicación social. Demuestra que lo que cuenta más
que las palabras mismas es su mensaje: Te quiero. Sos importante para mí.
Así que
adelante. Háblele a su bebé del estado del tiempo, el
libro que usted está leyendo, los nombres de los juguetes o
cualquier otra cosa que se le ocurra. Y así estará
construyendo las bases para una buena habilidad para comunicarse.
Para el
momento en que los bebés tienen uno a dos meses,
comúnmente empiezan a hacer sonidos propios. Puede vocalizar
letras sueltas o simplemente hacer ruidos con su lengua. Tan
primitivos como son estos sonidos, son los primeros pasos hacia el
lenguaje, y los adultos generalmente responden imitándolos. El
infante repite ocasionalmente el sonido. Si esto ocurre, antes de lo
que podría esperar usted tendrá una pequeña
"conversación" de ruidos establecida. Este es un
juego fascinante para su bebé, y de hecho lo motivará a
comunicarse con usted.
Si usted
piensa que tiene que reservar la comunicación y el juego con
su bebé para "un momento específico"
estará perdiendo muchas oportunidades para comunicarse con
él. El mejor momento para "conversar" es cuando el
bebé se encuentra despierto y alerta y ocurre más a
menudo cuando está siendo bañado, cambiado o vestido.
Estas no son acciones que simplemente deben ser realizadas; son
momentos perfectos para socializar con su bebé.
Cuando su
bebé se encuentre acostado mirándole, háblele
suavemente y acaricie delicadamente su estomaguito. Cuando se
encuentran muy cansados, con hambre o sin ganas de socializar
más, ellos lo expresan mediante el llanto o desatendiendo
nuestros esfuerzos para atraer su atención. Esté atento
a esas señales y pronto aprenderá es estilo muy
personal de su bebé.
|