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Oír
llorar y llorar a su bebé y no saber por qué, puede
poner a prueba hasta la paciencia de un santo. Durante las primeras
semanas de vida, el niño pasa períodos cada vez
más grandes llorando. A las seis semanas, por ejemplo, el
tiempo de llanto tiende a aproximarse a las 2.75 horas (un 30% del
tiempo que el bebé esta despierto).
Esta cantidad
de llanto es un impacto para los padres y madres primerizos, que ya
de todas maneras están agobiados por la nueva responsabilidad
de velar por él todo el día, todos los días. La
mayor cantidad de llanto se produce generalmente al final de la tarde
o en la madrugada. Alrededor de las 12 semanas el bebé tiende
a disminuir sus períodos de llanto a una hora al día
aproximadamente, comportamiento similar al que exhiben con una semana
de nacidos.
Tipos
de llanto. Los bebés lloran de diferentes maneras
para expresar sus necesidades. Aprender el significado del llanto de
su bebé es una habilidad que los padres deben desarrollar a
fin de responder adecuadamente a los requerimientos de su hijo.
Hambre.
Es la causa más común de llanto. Los bebés
expresan "Tengo hambre" con un llanto suave y rítmico
que se repite en un patrón de llanto pequeño, pausa,
llanto pequeño, pausa. El sonido es menos chillón que
el de otros llantos y es de demanda en vez de desesperación y
se encuentra generalmente precedido por chupar dedo o sonido y
movimiento de sus labios.
Cansancio.
El llanto de fatiga es un sonido de lamento con un timbre
característico. Generalmente va creciendo en intensidad y
continuidad y es más del tipo nasal.
Aburrimiento.
El bebé dice "estoy solo y aburrido" con un llanto
que es un gemido. El llanto cesa abruptamente cuando alza a su bebé.
Dolor.
El llanto inicia súbitamente y es agudo y chillante. El
bebé llora fuerte y prolongado (tanto como 4 segundos) lo cual
lo deja sin aire. Al llanto le sigue una larga y dramática
pausa (hasta de 7 segundos) mientras el bebé recupera su aire.
Sus brazos y piernas pueden volverse flácidos temporalmente y
luego retraerse con intensidad hacia su cuerpo. El llanto es
constante e incontrolable.
Enfermedad.
Los bebés enfermos muestran su malestar con llantos
prolongados. Este llanto es débil, del tipo gemido nasal.
Generalmente es menos intenso que el llanto por dolor. Puede ser
rápidamente identificado como causa de enfermedad cuando se
evalúa junto con otros cambios en su cuerpo y comportamiento:
rostro enrojecido, menos atento, sin apetito, diarrea o sin deseos de
que lo acurruque.
Cólico.
Es fácilmente identificable pues ocurre a la misma hora todas
las mañanas o las tardes, dura varias horas y el bebé
no se consuela fácilmente.
Irritabilidad.
Un bebé irritable llora y deja de hacerlo una y otra vez
durante el día y generalmente despierta llorando durante la
noche. Las técnicas para tranquilizar el llanto funcionan
mejor con un bebé de este tipo que con niños que
padecen de cólicos.
Tranquilizando
a su bebé. Los bebés a veces lloran sin una
causa aparente. Después de que usted se asegura que su
bebé no parece estar cansado o enfermo, con hambre o con
dolor, querrá tratar alguna de estas técnicas. Cuando
lo haga, recuerde estas observaciones generales:
-
Cuando su
bebé llore, acuda a él tan pronto como pueda. Un
bebé llorando por largo rato es mucho más difícil
de calmar.
-
Utilice una
técnica de tranquilización por unos 10 minutos
aproximadamente. Si la misma no parece estar funcionando utilice otra
diferente por un tiempo similar. Mantenga este patrón hasta
que su bebé se tranquilice o usted necesite un descanso.
Recurra si es posible a alguien más que le pueda ayudar a
calmar el llanto de su bebé. Conocer el punto donde usted ya
no puede más, le ayudará a evitar sensaciones de
frustración, hostilidad o resentimiento.
A pesar de que
no hay una manera segura o única de detener el llanto de su
bebé, las siguientes técnicas han probado ser mucho
más efectivas que otras:
Cargar
a su bebé. Diversos estudios indican que los
bebés que son cargados en brazos por sus padres al menos por
tres horas durante el día, lloran menos que los bebés
que no lo son. El calor y el contacto físico estrecho durante
el tiempo que carga a su bebé es tranquilizador y le permite
detener rápidamente el llanto.
Movimiento
rítmico. Muchos bebés dejan de lloran
cuando están en movimiento. Las mecedoras, los coches, un
paseo en automóvil y bailar suavemente con él a
través de la habitación son buenos ejemplos de
movimiento reconfortante. Algunos expertos creen que esto se debe a
que este tipo de movimiento rítmico y repetitivo satisfacen
una necesidad de algo predecible en su bebé. Poder confiar en
algo que viene luego, como el movimiento hacia atrás y hacia
adelante de la mecedora, parece ayudar a su bebé a sentirse
más confiado y seguro.
Envolverlo.
En el vientre, el bebé crece acostumbrado a un sentimiento de
protección y de estar envuelto por algo, sensación que
se pierde en el momento del parto. Envolverlo apretadito en una
cobija puede devolverle esa sensación de seguridad y evitar la
inseguridad que le producen sus manos y pies totalmente libres de
movimiento. Conforme el bebé vaya creciendo esta
sensación de confinamiento se irá haciendo más
bien poco reconfortante.
Sonido.
Los sonidos rítmicos y repetitivos reconfortan a su
bebé sobre todo aquellos que le recuerdan los que oía
en su vientre. El sonido del océano o de una catarata, el
ruido de un artefacto eléctrico como una lavadora, los latinos
del corazón o el sonido de una aspiradora son ejemplos de este
tipo de sonidos. También gustan de la música suave y de
su voz cantándole una canción de cuna.
Mamar.
Los bebés tienen una urgente necesidad de mamar no
relacionada necesariamente con el deseo de alimentarse. A menudo el
llanto se controla mamando sus propios dedos o una chupeta. La
chupeta servirá si la da a su bebé antes de que el
llanto se convierta en chillido. No la endulce con miel como
acostumbran ciertas personas para evitar daños en su
dentición. Trate de eliminar la utilización de una
chupeta alrededor de los seis meses cuando disminuye esta urgente
necesidad de mamar.
Masaje.
El tacto es uno de los sentidos más desarrollados en el
bebé en el momento de su nacimiento. Frotar la piel de su
bebé puede tranquilizarle y lograr que duerma mejor. Una buena
costumbre es dar masaje a su bebé desde la cabeza hacia los
pies durante 15 minutos todos los días antes de dormirlo o a
la hora de su baño. Ponga un poco de aceite para bebé
en la palma de su mano y frótelas una contra otra. Luego,
utilizando sus dedos, haga masaje de manera rítmica y en forma
circular sobre la piel de su bebé. No olvide sus manos, pies,
cara y cabeza. Después tome cada uno de sus brazos y piernas y
haga masaje a lo largo de los mismos con la palma de su manos con
movimientos largos hacia adelante y hacia atrás.
Cuide de no
hacer más presión de la necesaria para evitar que pueda
irritar o maltratar su piel. Observe a su bebé para saber en
cuáles partes de su cuerpo disfruta más el masaje.
Rutina.
Un patrón repetitivo y predecible de actividades puede ser
más reconfortante para su bebé que cualquier otra
técnica. Tan pronto como traiga su bebé a casa
establezca unas pocas rutinas simples como bañarlo a la misma
hora todos los días o escuchar la misma canción de cuna
todas las noches antes de dormir. Poder predecir ciertos
acontecimientos durante el día es reconfortante para un
bebé expuesto todos los días a cosas nuevas durante su
primer año.
Dejarlo
llorar. Algunas veces los bebés se benefician del
llanto para liberar fatiga o tensión. Esto puede significar
una auto-ayuda para su bebé. De tal manera que si las
técnicas anteriores no funcionan, considere la conveniencia de
que su bebé llore un rato para liberar tensión y lograr
el cansancio necesario para que concilie el sueño. |